Diagnóstico y Tratamiento

¿Cómo se diagnostica la Enfermedad de Alzheimer?

Por: Dr. Gonzalo Tejias / Ilustración: © iStockphoto.com / Juan Darien / Davide Bonazzi

Antes de dar el diagnóstico, se investiga causas físicas que pudieran estar causando problemas de memoria: depresión del adulto mayor, hipotiroidismo, déficit de vitamina B12, uso de algunos medicamentos, y otras enfermedades crónicas.

Para hacer el diagnóstico es necesaria la información dada por el paciente sobre las enfermedades crónicas que padece, fármacos que toma, si la alimentación es adecuada, uso en la juventud o adultez de alcohol o drogas, accidentes o traumatismos del cráneo. Esto debe ser corroborado con un cuidador o familiar cercano, pues muchas veces el paciente no se da cuenta de lo que le ocurre.

También se necesita un examen físico, un examen mental (con algunos Test específicos como el MiniMental), una evaluación funcional, y siempre conocer el estado mental previo del paciente, pues en personas con nivel de educación relativamente alto pueden ser menos notorios los síntomas iniciales.

Se puede solicitar algunos exámenes de laboratorio, como hemograma, glicemia, hormonas tiroídeas, nivel de vitamina B12, incluso descartar infección por sífilis y VIH.

El electroencefalograma no se pide de rutina, salvo para descartar otras enfermedades específicas. Las imágenes (Scanner de cerebro, Resonancia Magnética) se solicitan principalmente para descartar lesiones estructurales, como tumores, hidrocefalia, microinfartos cerebrales, hematomas intracraneales por caídas, etc.

Sobre estos últimos, la mayoría de los pacientes y sus familiares piensan que “en un scanner o una resonancia magnética se ve todo”, sin embargo no es así: un scanner normal no descarta el Alzheimer, pues el paciente puede ya tener la enfermedad en etapas iniciales. El diagnóstico siempre es clínico, en base a los síntomas y test de memoria que se utilizan.

Es frecuente y totalmente normal el sentir negación al diagnóstico, y buscar segundas opiniones, pedir que se hagan exámenes más “profundos”, etc. Pero si se ha hecho un estudio completo, y se han descartado otras enfermedades de base, el diagnóstico casi siempre va a ser el mismo.

¿Existe Tratamiento para la Enfermedad de Alzheimer?

Lamentablemente, a la fecha no existe tratamiento para detener o revertir la enfermedad.

Sí es necesaria una intervención multidisciplinaria que evalúe las condiciones y necesidades de cada paciente, que van cambiando a medida que avanza la enfermedad. Esta intervención incluye el apoyo a la familia y cuidador, manejo farmacológico y conductual de la pérdida de memoria y alteraciones de conducta, estimulación física y mental.

Es esencial que se involucren los familiares cercanos del paciente, explicando que sentir tristeza o rabia es normal. Entre ellos deben decidir quien va a asumir la responsabilidad como Tutor Legal, para hacerse cargo de los bienes del paciente, y de las decisiones médicas que se deban tomar. Es importante también hacer participar al propio paciente, cuando todavía es capaz de tomar decisiones, por ejemplo si quiere o no estar en una casa de reposo, o si quiere distribuir su herencia.

El tratamiento tiene aspectos no farmacológicos y farmacológicos. Los no farmacológicos incluyen:

  • Usar frases simples y cortas.
  • No confrontarlos tratando de llevarlos a la realidad; es preferible “seguirles la corriente” y luego desviar su atención.
  • Preocuparse por su hidratación y alimentación.
  • Mantener un entorno calmado y rutinario, bien iluminado. Evitar cambiar muebles de lugar.
  • Observar elementos potencialmente peligrosos, como alfombras o desniveles en que puedan tropezar, mantener con llave la puerta de salida, no dejar que vaya a la cocina o se acerque a un balcón solo, etc.

Los medicamentos que se indican se utilizan para ayudar a que los síntomas de la enfermedad no empeoren tan rápido, y para manejar condiciones secundarias que pueden aparecer, como depresión, insomnio, agitación, agresividad, etc. En ningún caso se intenta “dopar” al paciente para que se mantenga quieto y evite peligros, al contrario, siempre se recomienda mantenerlo en actividad, darle tareas sencillas de realizar (como barrer, recoger ropa colgada) y que camine todas las veces que pueda, preferentemente acompañado. Dejarlo sentado “para que esté tranquilo” o acostado “porque hace mucho frío” son contraproducentes, y solo provocan pérdida de masa muscular que va a llevar a que más rápidamente caiga postrado.

Algunos familiares prueban por su cuenta con “remedios naturales” como la vitamina E o el Gingko Biloba, polivitamínicos, y algunos irrigadores cerebrales, que no tienen eficacia científica y sólo producen frustración al no ver resultados positivos. No se contraindican, pero se advierte que ninguno es milagroso, y que agregar más medicamentos sólo podría provocar dolores estomacales.

Dr. Gonzalo Tejias Llanos
Médico Cirujano Universidad de Valparaíso
Jefe Programa Adulto CAPS Viña del Mar, Armada de Chile.
E-mail: gtejias@gmail.com

Referencias:
1. Manual de Geriatría y Gerontología, Facultad de Medicina Universidad Católica de Chile, segunda edición.
2. Medscape: Actualización en Enfermedad de Alzheimer, junio 2017.
3. MedlinePlus: Enfermedad de Alzheimer. Biblioteca Nacional Norteamericana de Medicina.